Días de lluvia.

Me gusta la lluvia. Su sencillez, su tempo, el rastro de las gotas en el cristal. En el agua hay magia y en la lluvia hay poesía. Y no es melancolía, es una fuerza profunda que te ata con lo real, con el sonido de tus pasos; una fuerza que te lleva de lo cotidiano a lo profundo sin que te des cuenta, como un sueño.

Día de lluvia

La lluvia arrastra lo circunstancial en pequeños riachuelos de nada. En estos días recuerdo lo que soy y no lo que hago. En el fondo, un caminante, un espectador, otra gota de lluvia en este día de pensamientos dulces y miradas perdidas.

La lluvia es el final de un libro y el principio de otro, jugar con los pies bajo las sábanas, hacer un rompecabezas sin prisa, caminar descalzo frente a la lumbre…¡Cuántas cosas he olvidado en estos años a cambio de casi nada!

Y llueve, llueve como si el mar se hubiese escapado de los océanos, como si los ríos se hubiesen hecho niebla…Llueve para recodarme que la vida sigue, que está ahí, atrapada en las gotas de lluvia, en esos pequeños cofres cristalinos.

Buen día!!!!

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