Los duendes Tuc y Tui no quieren ni príncipes ni princesas…Todos los duendes son iguales.

Todas las noches, siempre que la vida irrelevante pero necesaria me lo permite, mi hija pequeña y un servidor nos inventamos un cuento…Tenemos dos personajes, dos duendes verdes llamados Tuc y Tui. Como todos debéis saber, los duendes verdes, y los naranjas, los azules, los dorados, los amarillos, los plateados y el único duende negro viven en los bosques y se gobiernan eligiendo a sus alcaldes. En el mundo de los duendes no hay ni príncipes, ni princesas ni brujas ni reyes ni demás gente ociosa. La vida de los duendes es relativamente complicada pero son gentes sencillas, humildes y muy laboriosas. Salvo el duende negro, un personajillo enfurruñado que, de cuando en cuando hace alguna de las suyas, los duendes son solidarios, responsables, aventureros y soñadores.

Hace algunas semanas, uno de esos días en que el agotamiento consume todo mi azúcar en el cerebro, leímos un cuento de princesas, reyezuelos y demás maléficos iconos de la literatura infantil. Uno, que es viejo y descreído, siempre ha desconfiado de Caperucita Roja y solidarizado con El Lobo, la bella durmiente siempre me ha parecido un poco pánfila y “osea”, Blancanieves una esclava de la limpieza a la espera de la Ley de Igualdad y los enanitos, salvo el mudo, personajes poco fiables, un tanto peseteros y oscuros. A los príncipes de mallas apretadas y a los reyes los incluyo en la categoría de clases parásitas, junto con las hadas, una suerte de contertulias en programa del corazón..pero lo realmente imperdonable es cómo tratan a las brujas…Pero, en fin, así son las cosas. Olvidamos la función de los cuentos y nos quedamos con la forma…

Al día siguiente, los duendes verdes Tuc y Tui tuvieron un desafortunado encontronazo con la realeza. Caballos, oropeles y fanfarrias, carrozas, pajes y lacayos desfilaban por el camino de Bosque Lejano. Como todos los reyes, venían de ninguna parte y se encaminaban a ningún sitio pero, eso sí, todo con mucho protocolo, forma y boato. Al cruzarse con nuestros héroes les exigieron obediencia. “Soy el Rey de estas tierras y me debéis sumisión, obediencia y trabajo”. Tuc y Tui, de naturaleza inquieta y de mente despierta, dudaron durante unos breves instantes y, tras algunos susurros y debates, dijeron ” y a usted, Rey, ¿quién le ha votado?”. El cuento infantil no terminó ni en una refriega política ni en una revuelta élfica. El rey, que era de cuento evidentemente, reflexionó y dijo a sus acompañantes: “ser Rey o ser Alcalde no es tener más privilegios, es tener más responsabilidades y sólo aquellos que tengan vocación de servicio y sean elegidos por sus iguales pueden ostentar el cargo, que ni es para siempre ni asegura fama, ni riqueza ni poder”…

Para mi hija pequeña el cuento terminó como todas las noches, con los dos duendes aventureros debajo de su seta, charlando animadamente bajo el manto de estrellas en su querido y denso Bosque Lejano…A mí me obligó a reflexionar…

1.- Aceptamos verdades absolutas cuando sólo son certezas relativas.

2.- La autoridad impuesta por la fuerza no es legítima, ya sea en un cuento, en una organización o en un viaje organizado.

3.- Debemos elegir a nuestros líderes por su valía y su compromiso con la comunidad.

4.- No debemos confundir poder con autoridad, ni liderazgo con despotismo.

5.- Todos somos iguales, no importan los ropajes, los galones, los protocolos o los cargos. Tener más responsabilidad no es, en ningún caso, sinónimo de tener más derechos.

Otro día rescataré a las brujas, vilipendiadas y odiadas por ofrecer de manera altruista medicinas naturales…O a los dragones, que cómo todo el mundo sabe, no devoran princesas por ser mujeres de poca carne y mal regusto…o los Ogros, bonachones y solitarios…

Abrazos solidarios.

Anuncios