HP Slate, iPhone 4G…y la impresora 3D de HP

El HP Slate (aquí tenéis un enlace a Gadgetmundi con más info sobre el dispositivo), anunciado a bombo y platillo como competidor del iPad, empieza a recibir, no podría ser de otro modo, las primeras críticas… por el sistema operativo, como reseña ABC.

El peso de Microsoft en el mundo IT se me escapa, de verdad. Debe tener todo atado y bien atado tras las bambalinas o, de otro modo, no soy capaz de comprender 5 cosas:

¿Es imposible innovar en el gigante de la pantalla azul?
¿Tiene Microsoft un problema de cultura de empresa o es que simplemente ha agotado el ciclo?
¿Los fabricantes de ordenadores quieren quedarse sólo en el puro packaging, hacedores de cajas más o menos lustrosas?
¿Los fabricantes de ordenadores quieren ser una red comercial universal al servicio del gigante de la pantalla azul?
¿Somos los usuarios de Microsoft fans irreductibles de la marca, haga lo que haga?

Hace tiempo, cuando el iPad era un rumor en fase de producción masiva exponía mis dudas sobre los fabricantes de toda la vida y la solución de Microsoft. Y los hechos lo confirman. No es el diseño de los ingenieros, ni los malos materiales… es el sistema operativo el que está minando la credibilidad, la marca y las cuentas de resultados. Como todo en esta vida, nada sucede de golpe y sí mediante un cambio paulatino. Normalmente, cuando ese cambio es irreversible es cuando caemos en la cuenta…pero ya es demasiado tarde.

Los titánicos esfuerzos por vender en estos tiempos que las fuerzas comerciales de los fabricantes realizan en “las trincheras” parece la historia de la Armada Invencible. Buenos barcos, buenos marineros, buenas armas pero las balas de los cañones no tenían el calibre correcto. Y ahí están, batiéndose el cobre en un mercado en compresión, con los precios y los márgenes por los suelos y Microsoft suministrando balas del calibre equivocado. No puede resultar tan complicado hacer una cosa bien. Seguro que es mi ignorancia y hay explicaciones mucho más sesudas, profundas y con conocimiento de causa para explicar lo inexplicable.

Creo que, en el fondo, todo se reduce a defraudar las expectativas del cliente. No se puede “sobrevender”. El liderazgo en el sector lo tiene Apple. No hablo de pura tecnología, hablo de experiencia de cliente, en su más amplia concepción, y de marketing “creativo”. La última aventura del 4G perdido en la barra de un bar sería, si realmente no lo es, una acción de marketing espectacular. Aquí tenéis tres links diferentes a la misma noticia: enlace en ABC, enlace en Ecodiario y en Gizmodo.

Un usuario de iPhone o de iPad o de Snow Leopard no es un tecnologo, es un usuario que se enfrenta a un dispositivo diseñado prioritariamente para potenciar la relación con el objeto y que esconde una transformación personal “de bajo coste”. Las funcionalidades son, como dicen en Andalucía, “a más a más”. Lo primero es la sencillez de uso; lo segundo, un sistema eficiente (no hay esperas injustificadas, la reacción a cada movimiento de los dedos es “realista” y no hay “sobreventa”. Es simplemente lo que es). Además Apple te lleva, por el camino más corto, a la vanguardia tecnológica sin tener ni idea de procesadores, lenguajes de programación o migraciones “cum laude”.

Bueno, hay también una cuestión de imagen corporativa. Si Apple ha sido capaz de asentar su imagen de “joven, innovadora, 2.0, creativa, rebelde” para captar a ese target que representa la vanguardia en la economía, la educación, la política o las finanzas… Microsoft representa la era industrial, densa, críptica, formal, conservadora y decadente.

¿Se liberarán los fabricantes de su papel como fabricantes de cajas para Microsoft?

Pero HP reacciona en el mercado de impresión en 3D
En StarTrek (ya sabéis que soy un trekkie o Triky o cómo se diga) los objetos y alimentos salen de un “replicador”, un misterioso aparatejo obtenido en el intercambio comercial con alguna especie alienígena. Un café para la comandante de la Voyager, un regulador de dilitrio para el jefe de ingenieros de la Enterprise o un helado de chocolate para la Consejera Troi.

Y HP ha presentado la primera impresora 3D de su historia (podéis ver la información en El Mundo) y da el pistoletazo de salida oficial al descenso de precios y a la posibilidad de hacer de este periférico un elemento fundamental en la vida cotidiana de los ciudadanos del mundo. Aunque, como anuncia El Mundo, el precio está lejos del mercado doméstico, es sólo cuestión de tiempo y de volumen en ventas para que este aparato se instale en el despacho, en la cocina o en el garaje.

Es una solución innovadora, rompedora y que crea un nuevo vector de desarrollo técnico que viene a potenciar el cambio social. No quiero ponerme a especular pero es la reafirmación de que la industria de producción masiva, tal y como la hemos vivido y sufrido en los últimos 150 años, está agonizando. Imagínate. Necesito un nuevo juego de cubiertos, una llave inglesa, un vaso, un juego de té japonés, una figurita massai o una cubertería de diseño. Busco en Internet a un buen diseñador, me bajo el “paquete” de instrucciones previo pago de 0,99 euros y la impresora me devuelve el objeto deseado, limpio, aséptico y plenamente funcional.

Si el mercado de la impresión va de capa caída, HP ha reaccionado creciendo en su mercado con una alternativa “2.0”, que responde realmente a las necesidades de los nuevos consumidores, de la nueva clase emergente…

Y Google le ha dado un respiro a su negocio de impresión tradicional.

Con Google Cloud Print, información reseñada en Xataka móvil, se podrá imprimir en cualquier impresora en red, esté dónde esté. Te puedo enviar mi propuesta económica, los planos de mi casa o el último folleto a tu impresora mientras viajo en tren, espero en el aeropuerto o desde mi puesto de trabajo. La idea me parece genial (no entro en la parte anti-ecológica porque bajo esa perspectiva adiós al papel) y asegura que cada usuario tendrá su propia impresora en su puesto de trabajo y dará “vidilla” a una línea de productos que estaba condenada a la extinción en el entorno digital puro.

Un saludo a todos.

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