Asómate a la ventana, el mundo está cambiando.

Aunque le falta el nombre, estamos en un proceso revolucionario. Las fechas ya las tenemos. “En el año 2007, tras una profunda crisis financiera, el mundo vivió uno de los periodos más complejos de toda la historia moderna, dando como resultado el proceso revolucionario que conocemos como “revolución social media”. Podría ser un extracto de “La Enciclopedia Galáctica” o de cualquier libro de texto de los hijos de nuestros hijos, pero no es ciencia-ficción…es el mundo de hoy. Asómate a la ventana y compruébalo tú mismo.

¿Qué está cambiando?
– La economía basada en la producción deja paso a la economía basada en el conocimiento. La reducción de costes y la competencia no darán tregua ni tranquilidad a las industrias dedicadas a la fabricación. El diseño de nuevos productos y su distribución rápida y eficiente acortarán los ciclos de vida de producto a meses. Olvídate de “versiones”…o es nuevo, innovador y cool o será un saldo.

– Los servicios estarán determinados por la competencia máxima, la orientación absoluta al cliente y por una permanente carrera de innovación y adaptación. La dictadura del cliente es un hecho…Durante años habrá nichos de mercado que mantendrán los modelos arcaicos pero serán eso, nichos…sepulturas para las empresas y organizaciones que no se adapten al nuevo modelo.

– Las clases sociales, estables desde finales de la segunda fase de la revolución industrial, están sufriendo una profunda transformación. La nueva clase emergente está asumiendo valores y creencias que suponen, en la práctica, una ruptura con las estructuras de poder más arcaicas. La nueva clase es individualista, ecléptica, creativa, transgresora y aboga por el cambio permanente. Frente a ella se opondrán la clase media tradicional, los poderes económicos y sociales tradicionales. Las ideologías verán temblar sus cimientos.

– La falta o fragilidad de los referentes ideológicos conllevará una creciente sensación de desconcierto en la población. Asistiremos a tensiones entre los valores del nuevo orden y los del viejo orden.

– Los medios de comunicación de masas o están desapareciendo o están sufriendo una transformación tan radical que en poco o en nada se parecerán a sus modelos originales. Tal vez la radio aún encuentre un hueco duradero en este nuevo mundo pero prensa escrita, cine y televisión tienen fecha de caducidad.

– La crisis demográfica provocará una tensión sin precedentes sobre los Estados-Nación y las emergentes naciones sin Estado. El envejecimiento de la población reducirá los ingresos de las arcas públicas y los servicios ofrecidos por el Estado deberán buscar nuevas fórmulas de financiación.

– Los modelos organizativos y las propias organizaciones nacidas en el modelo industrial del XIX están quedando obsoletas y, tras un período de autodefensa, desaparecerán para dejar paso a nuevas estructuras organizativas más adaptadas a la realidad económica y social.

– La internacionalización de la economía se acelera de manera creciente. Lo que antes estaba vedado a las grandes transnacionales es ahora una condición “sine que non” para las pequeñas y medianas empresas. Impulsada por la crisis del consumo, la búsqueda de nuevos mercados es una necesidad incuestionable.

– La división de roles clásica (cliente/proveedor) dará paso a complejas relaciones de interacción permanente y cambiante. El cliente perderá su acepción de actor pasivo para ser un actor de primera magnitud no sólo en el consumo, también en la definición de productos y servicios, de los canales y medios, participará de manera determinante en el posicionamiento y en los valores de las marcas. El cliente entrará en la empresa y ésta se abrirá a los clientes.

¿Qué hacer? ¿Cambiar o morir?
Cambiar, claro. ¿Qué otra cosa podemos hacer?
El cambio en las sociedades humanas es nuestra particular versión de la adaptación al medio darwiniana. Y como ésta, no hay progresión. Los cambios suceden en períodos de tiempo muy breves. El diseño que mejor se adapta en el menor tiempo es el que gana la carrera y acelera el proceso de cambio, provocando extinciones masivas. Y ahora estamos en el sprint final.

– Es el momento de aprender de nuevo…Aprender es una actividad diaria.
– No te escondas en tu torre de marfil. Abre puertas y ventanas y que entre el aire fresco.
Conserva a los mejores a tu lado o, si no, alíate con los mejores. Tú aprenderás de ellos y ellos aprenderán de ti. En este nuevo modelo, todos tenemos algo que decir y mucho que aprender.
– El camino se recorre andando. Puede que todo cambie a tu lado, que parezca que nada permanece. Es el camino… Lo importante es andar.
Las viejas verdades, las referencias que te han acompañado a lo largo de los años no son corsés y no pueden limitarte. Te han permitido aprender, ganar experiencia y práctica. El conocimiento es siempre valioso.
– Ser realista no significa no tener un objetivo a largo plazo. Puede que las circunstancias ahora no sean las mejores. No te dejes amedrentar, sigue adelante.
Un abrazo

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