El colapso de los socialmedia.

Todos estamos encantados. Los “social media” nos permiten encontrar empleo, contactar con los amigos, seguir a nuestras marcas, grupos, actores y líderes preferidos. Nos ha permitido dar trabajo, adecuado a su educación y formación, a nuestros innovadores más “cool”. Ahora podemos recolectar contactos, añadir amigos y sumar más y más gente a nuestra red.

Sin duda, los social media son, en sí mismos, síntomas, causas y aceleradores del cambio a todos los niveles: social, estructural, económico y organizativo pero ¿son el final?

No, son el principio. Creo que hay tres conceptos que aventuran que los “social media” son un inicio y que en los próximos años tendrán que madurar:

1.- Hiperinflación
Mucha información, desestrucuturada, en algunos casos irrelevante (como este blog), fuentes diversas y extremadamente activas para ganar relevancia en los medios. Conclusión: saturación de mensajes. ¿Cuánto tiempo dedicamos ahora a los social media? ¿Cuánto tiempo estamos dispuestos a darles? ¿Qué información es relevante y cuál es sólo ruido, imagen o simplemente “farfolla”?
Los “social media” se van a transformar en un “gallinero”, con creativos, Community Managers y personajes diversos buscando cómo sobresalir en un océano de palabras, diseños y muchas, muchas emociones. Podemos morir ahogados en palabras y “actualizaciones de estado”, “¿Qué estás pensando?” o “Ahora estoy haciendo…”.

2.- Dispersión
¿A cuántas redes estás afiliado? ¿Cuántas notificaciones recibes? ¿Cuánto tiempo dedicas a gestionar listas, grupos y demás? Los “social media” están en la fase de crecimiento y maduración. Redes como Linkedin, menos barrocas y más focalizadas, tendrán más éxito que otras como Facebook o Twitter, que pueden colapsar por usuarios hiperactivos, públicos fragmentados y mensajes sin coherencia.

3.- Rentabilidad
El nuevo medio ha supuesto una aparente reducción de costes a corto plazo y un aparente incremento de la notoriedad de las acciones. El problema es que la reducción de costes es ficticia ya que para mantener la notoriedad y el impacto hay que dotarse de recursos humanos que incorporen contenidos, que actualicen, que renueven y un calendario a medio plazo de acciones coherentes y notorias… Y el medio es tan “limitadito” que no hay muchas alternativas creativas a los modelos ya existentes. Ahora las agencias 2.0 suman a sus campañas la notoriedad que aporta el propio medio pero en un entorno más maduro y más competitivo, ¿qué aportarán? ¿Cuántas campañas simultáneas tendremos que sortear los consumidores?

Las revoluciones, de cualquier orden, tienen varias fases.
La primera, la emocional. Se incorporan al movimiento revolucionario los adeptos más fieles y motivados. Arrebolados, descamisados y visionarios mueren en las calles y arrasan con lo antiguo.
La segunda, la pragmática. Se expulsa y elimina a los primeros para dar paso a una segunda generación comprometida con las organizaciones nacidas de la revolución y no con la propia revolución. Los adeptos incondicionales son un estorbo, ni ven ni oyen ni escuchan…¡Ah! Pobre Robespierre.
La tercera, ¿de qué revolución me hablas?

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