Técnicas de ventas: pasión, sexo y mucho amor.

El amor y vender tienen una mecánica muy similar. Detección de necesidades, selección del target, selección de acciones, proposición de valor, cierre y fidelización. Y, siendo así, los consejos de uno sirven para el otro y viceversa. ¿O no? Aquí algunos consejos extraídos de un foro sobre relaciones y sexualidad.

Conoce los gustos de tu pareja
¿Conoces realmente a tus clientes?

Un comercial a la vieja usanza te llevará, quieras o no, a su terreno. Y aunque insistas que eres más clásico que los canapés de salmón, el insistirá hasta el aburrimiento sobre las excelencias del hígado de cochinilla rebozado.
Es cuestión de empatía, de conocer las necesidades de tu cliente y estar dispuesto a satisfacerlas. La venta es una consecuencia. Si le gustan los masajes relajantes, por favor, olvídate de un cortejo basado en la gimnasia rítmica o en una exposición detalla de características técnicas. No me imagino un cortejo estándar basado en dimensiones, peso, duración media estimada, volumen pulmonar o casos de éxito.

Construye un ambiente adecuado
¿Emocionas o despachas?

No es lo mismo una cierta penumbra, una música adecuada y un entorno íntimo que un “aquí te pillo, aquí te vendo”. Los puntos de venta son críticos en la relación con tu cliente, no sólo es una ordenada exposición de productos, es una representación de tus valores, de tu visión, de lo que eres. ¿Por qué Apple o Sony tienen unas tiendas “personales” y tu te empeñas en que tus tiendas parezcan líneales de hiper o los asientos traseros de un Ibiza tuneado?

Lo importante no es terminar, es disfrutar la relación en el tiempo
¿Cómo te relacionas con tus clientes?

Ya está, se acabó. Haces la venta rápidamente, unas palmaditas en la espalda y sales corriendo sin casi despedirte.
No, así no. Lo que recordará tu pareja de ese momento de intimidad es que sólo buscaste tu objetivo y que, en el fondo, te da igual un cliente que otro. Mal.
La venta es comunicación en ambos sentidos, es una relación compleja y emocional. Vender, qué reiterativo soy, es una consecuencia. Todo se basa en una relación personal, compartida y provechosa para ambos partenaires.

Usa la imaginación, será más divertido
¿Eres creativo en tus comunicaciones?

¿Estudias o trabajas? Tu cara me suena, ¿no nos conocimos en el Club ecuestre? ¿No recuerdas que nos presentó Arnaldo en la boda de Piluca? Aprovecha la oferta, unidades limitadas. Sólo hasta el 31 de diciembre de 2008. Oportunidad única. Precios de escándalo…
O lo que viene a ser lo mismo, huye de los tópicos. Por dios, si parece el guión de una peli de Ozores. Tu cliente quiere y necesita ver quién eres, tu lado divertido, tu vertiente creativa, tu pasión, tu entrega…
Sé creativo, innovador, radical en tus relaciones. Que cada mensaje comercial sea inolvidable. No hagas del amor una rutina ni de la venta una retahíla de lugares comunes. Realmente ¿qué vendes? Como en el amor, la imaginación y la diversión refuerzan los lazos emocionales, son una muestra de que, a pesar del paso del tiempo, “te quiero como el primer día”.

Más intimidad, más frecuencia
¿Cuánto tiempo hace que no hablas con tus clientes?

Es evidente, con el roce nace el cariño. Si terminas una venta y te olvidas del cliente, adios cliente. Puedes permanecer días y días, con tus mejores galas, esperando que te llame de nuevo.
Si a tu amante, pareja, partenaire le mandas SMS estándar o HTML casposos, ¿qué pensará de tí? Dios, aquí está el pesado de los minipcs dándome la tabarra. “Llámame ahora y aprovecha la oferta” “Dos por uno” “Si me llamas ahora, lo haremos en un balneario (promoción valida sólo para nuevos amantes en fin de semana que termine en 7 presentando este cupón antes de la cena).
O puedes aplicar la estrategia 2.0, en búsquedas naturales o en Adwords. “Haz click aquí y te sorprenderás”. “Todo lo que necesitas, ahora”.
No creo que sea necesario seguir profundizando, ¿verdad? Esto no es una relación, es un mal rollo.

El tamaño no importa, de verdad.
¿Será por prestaciones o será por amor?

Si, es cierto que tu competencia siempre insiste en lo mismo: más grande, más tiempo y más veces. Olvídate. Tu cliente no busca en Google estas palabras, busca “contigo y personal”. Y si lo hace, le da lo mismo si eres tú o cualquier otro. Si te interesa un cliente fiel (dentro de lo posible), basa tu relación en algo más que puro sexo.
Las pasiones incendiarias se agotan en sí mismas. Las emociones permanecen.
Ya se sabe que más vale maña que fuerza. La venta es emocional como el sexo. Nuestros sentidos tienden a potenciar y magnificar aquello que más nos satisface, más allá del precio o de las características técnicas, siempre dentro de un límite. ¿Realmente una descripción pormenorizada de tus cualidades físicas más sobresalientes te asegura una relación estable y provechosa? Ciertamente no. Puede que tu producto no sea el más grande, ni que su caducidad controlada supere a la competencia, ni que su rendimiento sea excepcional. Seleccionarán tu producto o servicio por afinidad de valores, por seguridad, por confianza, porque tu cliente se siente querido, apreciado, valorado, entendido…amado. Empresa pequeña pero grande en servicios.

Los preámbulos y los epílogos son fundamentales
¿Vender es facturar o algo más?

¡Qué os voy a explicar! Nuestro ritual de apareamiento es muy esclarecedor.
Primera cita: Escucha a tu cliente, hazle sentir importante, no generes falsas expectativas que puedan ser defraudadas, empatiza con sus emociones y necesidades…
¿Y después? Aunque te lo pida el cuerpo, no salgas corriendo. Tu objetivo no es una venta, es una relación estable (más o menos). Tu relación comercial no termina una vez alcanzada la venta; es donde empieza realmente. Debes fortalecer los vínculos, céntrate en la “experiencia de cliente”; muéstrale la misma atención y dedicación que al principio. Demuéstrale que le quieres no sólo por su factura, que te interesa por el mismo.

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