Con las manos en la pantalla, a la espera del tablet de Apple

Andan los fans de Mac a la espera del nuevo paradigma; esta vez, el tablet de Apple. De hecho, muchos esperamos para renovar nuestro viejo portátil a que Steve Jobs nos enamore con la nueva propuesta. Tengo el iphone en el bolsillo, un sobremesa tipo Hulk en el despacho y un portátil de 17″ más viejo y más cool que el de mis clientes y competidores. ¿Qué me queda? ¿El ebook?, ¿la pantalla de video?, ¿la agenda con block de notas?… ¡¡El tablet!!

Las pantallas multitáctiles
El éxito de las pantallas multitáctiles es indiscutible. Apple inoculó al mercado con el nuevo paradigma. Cierto, Microsoft es incapaz de conseguir ese tacto tan “cool” en sus aplicaciones. El sistema tiene ese nanosegundo de retraso que hace irreal la relación con la máquina. Con el iPhone o con el nuevo ratón, multitáctil es eso, sencillo, humano y cálido.

Si los ingenieros dejasen para marketing el diseño de los equipos, seguramente la realidad fuese otra. Si Microsoft diese libertad a los empaquetadores de Sistemas Operativos, la tecnología evolucionaría mejor y más rápidamente. Los nuevos equipos táctiles de sobremesa son, sin ofender, una aberración. Son útiles para aplicaciones “ad hoc”; por ejemplo, un kiosko, un punto de información…pero para un ordenador de sobremesa o un dispositivo multimedia que necesita ser apoyado sobre una superficie tener que poner mis dedos grasientos en la pantalla es poco ergonómico. ¿Qué hago? Apoyo mi cuerpo sobre la mesa y tengo las cervicales en tensión mientras muevo mi brazo, en una postura antinatura, arriba y abajo por la pantalla? ¿Me levanto del sillón y me acerco a la pantalla? ¿Me planto delante de mis clientes y hago la presentación enseñándoles mi peor perfil? ¿Y el mando a distancia? ¿Y los problemas de espalda? Es, lo diré, un poco friqui.

Especulando, especulando, el ordenador tiene que desaparecer de nuestra vista. Es una verdad absoluta. Necesitamos un dispositivo para visualizar, la pantalla es un medio y no un fin. Ese es el error de Microsoft y de sus expertos en packaging, confundir el medio con el fin. O lo que es lo mismo, dar al soporte una entidad que no debe tener. El portátil o el minipc tienen que ser de diseño y multitáctil. El ordenador doméstico tiene que ser invisible. La voz y un sistema para interpretar los gestos de los usuarios son la clave del interface. El resto, aplicaciones aberrantes de las nuevas tecnologías. Es mejor el mando a distancia, sin más. Eso sí, con pantalla multitáctil.

El mercado, a la espera de Steve
Se anuncia el nuevo tablet de Apple para el próximo año y, tras varios fakes corriendo por la red, parece que la apuesta pasa por un dispositivo de 10 pulgadas, capaz de reproducir video, reconocer instrucciones de voz, navegar por Internet, leer ebooks o enews sin teclado ni ratón ni nada que se le parezca. El tamaño, poco más que una agenda o un dietario. Decía un experto en ergonomía que nos empeñamos en cambiar la relación que mantenemos con los objetos reales en el mundo virtual y lo que hay que hacer es confluir lo que hacemos desde hace generaciones en la realidad con la función del objeto virtual. Si quiero tomar notas, un cuaderno y un boli. Si quiero cambiar de canal o de película, una voz. Si quiero ordenar el escritorio, mis manos.

El mercado cogerá aire y esperará. O, al menos, debería esperar si sus hojas de ruta se lo permiten. El que ose lanzar al mercado un nuevo dispositivo Tablet puede terminar fracasando como producto y como marca. El daño infligido a Nokia, Blackberry y Sony por el caro iPhone puede terminar por herir de muerte al gigante de la pantalla azul y a sus empaquetadores de su Sistema Operativo. ¿Cuántos usuarios de Windows conoces que o han pasado o van a pasar a Apple gracias a la sencillez y eficiencia del OS X? Windows 7 y su revisión del Windows Mobile me recuerdan a los viejos automóviles americanos de la década de los 50 y 60. Mucho motor, mucha carrocería, muchos parachoques y alerones pero pesado, engorroso, ineficiente con el consumo, incómodo… Una propuesta ideal para el “medio oeste” pero poco sugerente para el mercado del siglo XXI.

Marketing + ingeniería= servicio
Recuerdo cómo un amigo experto en servicios online me hablaba del “cloud computing” con una pasión sin límite. Y yo le explicaba que hacía ya un año había contratado el servicio “mobileme” de Apple, que mis cinco dispositivos estaban sincronizados sin que yo supiese ni cuándo ni cómo, que tenía disco duro virtual accesible desde mi iphone o desde mi portátil o desde cualquier equipo, mío o prestado, que mis agendas eran iguales en cualquier máquina y que compartía mis fotos y mis ficheros con mis clientes vía web, sin dedicarle ni cinco minutos a la tecnología, solo al servicio. Puedo poner a mis cinco equipos a “colaborar”, a pensar juntos, cuando aplico un efecto en Photoshop o “renderizo” video con Final Cut sin preocuparme de núcleos, memoria, seguridad y demás zarandajas.

Será que todavía creo en los Reyes Magos y en Papá Noël, pero espero el tablet con más ilusión que el fin de la crisis o el cambio de empleo. A veces tengo la sospecha de que me he convertido ya en “homo consumitis” pero, después de todo lo pasado, cómo no dejarse seducir por un objeto que me hace la vida más sencilla, más cómoda sin exigirme nada a cambio… Bueno, unos cientos de euros. Pero, ¿Qué es el dinero a cambio de la felicidad? 😉

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