La brecha digital existe

Está presente en casi todas las conversaciones sobre el futuro del marketing. ¿Seguirá viviendo el mktradicional o será devorado por el 2.0? De hecho, en un debate en Linkedin sobre Fidelización y captación, las posturas eran tres:

1.- Los conservadores. Casi todos por encima de los 40 años, no pueden ni imaginarse un mundo sin el marketing tradicional. “¿Qué no habrá folletos? ¿Qué no habrá inserciones en los medios? ¿Que no habrá periódicos en papel? ¿Qué los libros van a desaparecer? Imposible. Si son unas herramientas muy eficientes…”. Muchos negocios morirán por colapso ante la conquista de la 2.0 del país del marketing y la publicidad.

2.- Los equilibristas, menos aterrorizados, se aventuran a imaginar un cierto equilibrio, “convivirán los dos modelos, apoyándose el uno en el otro y en función del target”. Es un pensamiento de transición que, sin duda, permite afrontar el futuro sin demasiado miedo.

3. Los apocalípticos son tan beligerantes como los “conservadores” y anuncian el fin del mundo del marketing tradicional. Se apoyan en el cambio generacional y anuncian que cuando la generación 2.0, la tecnificada e inferior a los 35 años, llegue a los centros de decisión el marketing tradicional será cosa de museos y de tiendas de decoración vanguardistas.

Yo creo que la brecha digital existe y crece impulsada por la tecnología, la reducción de costes para los anunciantes y por una generación que comparten los valores clave del 2.0: siempre conectado, siempre individual, siempre activo, siempre hipervinculado… El estudio de Accenture y AETIC parece avalarlo con datos.

Para el marketing tradicional, y las agencias y profesionales que lo integran, ha llegado la hora de la revolución.

1.- Migrar el centro de beneficios de la intermediación a la aportación de valor.

2.- Vincular el margen al R.O.I.

3.- Rejuvenecer su estructura, incorporando a jóvenes menores de 35 años en los puestos de dirección.

4.- Sumar conocimiento y restar efectismo.

5.- “Agárrense los machos” y a lidiar en un océano convulso y tormentoso: el del marketing en tiempo de crisis.

En esta guerra silenciosa, que concurre con la crisis económica, el marketing y la publicidad no hacen más que adelantarse a los cambios sociales venideros. Así ocurrió con la telefonía móvil. Al final de la década de los 80 andaba yo con un TMA, ese maletón con teléfono, y escuchaba a mis superiores de entonces decir que era una moda pasajera, que era de mal gusto y mala educación. En el boom de las puntocom otros directivos, pero igual de visionarios, no tenían nada claro la rentabilidad de los servicios en Internet, más allá de la especulación que les llevo a la suspensión de pagos.

¿Y hoy? ¿Qué pensarían del 2.0?

The mktradicional will continue living or will be devoured by 2.0?
I believe that the digital gap exists and grows stimulated by the technology, the cost reduction for the advertisers and for a generation that they share the key values of 2.0: always connected, always individual, always activate, always hyperlinked.
For the traditional marketing the hour of the revolution has come.
1.-Migrates the center of profit to the contribution of value.
2.-Link profit to the R.O.I.
3.-To rejuvenate it structure, incorporating 35-year-old minor young people in the top positions of management.
4.-To add knowledge.
5.-Ready to fighting in a convulsed and stormy ocean: that of the marketing in time of crisis.

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