5 reglas para no ser “fondo de armario”

Ellas saben qué es un fondo de armario. Son esas piezas atemporales y discretas que les permiten mantener un cierto nivel estético sin comprometer su imagen. Osea, un vaquero, una camiseta, un traje de chaqueta o una blusa blanca. Sirven para lo que sirven; son socorridas en las tardes de verano, en una reunión de trabajo o en una fiesta de sábado en el jardín… pero no mucho más. No relumbran, apenas existen y permanecen largo tiempo en el “fondo del armario” esperando su oportunidad. Se les tiene un cierto cariño pero ante la novedad de marca pasan irremediablemente al olvido.

No, como negocio, no quiero ser fondo de armario. No es rentable permanecer en el invernadero durante largas temporadas y en momentos críticos ser reclamado para solucionar problemas irresolubles. El margen, la rentabilidad, se lo llevan las adquisiciones de temporada, las prendas de la temporada otoño-invierno.

Trasladado al mundo del negocio, un “fondo de armario” es el contratista al que se acude cuando nadie puede llevar adelante el proyecto o cuando con un presupuesto exigüo debemos hacer frente a un proyecto urgente. Este tipo de negocio es agotador, consume muchos recursos y no permite rentabilizar la marca, requiere muchos clientes, un servicio eficiente y normalmente con unos márgenes muy estrechos.

Yo, para mi negocio, quiero ser D&G o, cómo poco, que me compren en la “milla de oro”, que me traten con mimo y cuidado. Cuando termine la temporada, ya me encargaré de renovarme, adaptarme, hacerme atractivo y deseable.

1.- Esté en la “milla de oro”.
Hágase valer y muestre su poderío.
Presente su empresa y su oferta de servicios en la forma y en el espacio más adecuado.
Si usted no cree en su marca, ¿quién creerá en ella?

2.- Comunique sus valores
La marca es emocional: exponga sus valores, no sus precios. Informe a sus clientes de cuáles son sus competencias, cuáles son sus fortalezas y, con sinceridad y honestidad, dónde realmente les aporta valor. Hágase deseable y olvídese de ofertas de precio.

3.- No acepte ser “producto en rebajas”
¿Qué prefiere, terminar en un lineal de una gran superficie o prepararse para la nueva temporada? No deteriore su marca con proyectos donde su aportación se reduce a precio.
Evalúe cada proyecto desde la rentabilidad económica y social. No todo vale.
Somos lo que hacemos.

4.- Nunca termine en un “outlet”
Aunque estamos pasando malos tiempos, si la elección de un contratista sólo se basa en el coste, no es un negocio interesante.
Su objetivo debe ser que le relacionen con rentabilidad y no con coste:
lo importante no es cuánto cuestan sus servicios sino cuán rentable es para sus clientes invertir en usted.

5.- Desnúdese frente a sus clientes
Muéstrese a los demás, sin complejos. Sea proactivo y “desinhibido”, exponga sus fortalezas, sus proyectos, su visión del futuro. Si realmente su negocio es competitivo y rentable para sus clientes, el éxito sólo será cuestión de tiempo.

Anuncios