Pildoras contra la pandemia 2.0

“En un mundo de información casi perfecta, cada vez queda menos espacio para los productos y servicios mediocres”, dice Gary Hamel en su libro “El Futuro del Management“.

De esta aseveración se concluyen tres ideas:

1.- La excelencia es un requerimiento del sistema y no una opción.

2.- La innovación es un proceso continuo.

3.- Los resultados (rentabilidad y eficiencia percibidos por el cliente) son el sistema de evaluación “en tiempo real”.

Cada día queda menos espacio para el voluntarismo, la improvisación o la mediocridad.

Tal vez por ello, la crisis en este país se extenderá más en el tiempo y más profundamente que en otros.

Nuestro problema es que tenemos un tejido productivo, un sistema educativo y unos valores sociales obsoletos, poco competitivos y extremadamente conservadores. En un entorno de cambio permanente no existen nichos, ni ventajas competitivas que duren mucho tiempo. O asumimos las nuevas reglas del juego o, con el tiempo, perderemos todo lo que hemos avanzado en los últimos 40 años.

Si estás muerto, es mejor saberlo cuánto antes.

La Ley del 80/20 ha dividido ya el mercado y dividirá finalmente a la economía y a la sociedad.

En este proceso es importante saber dónde se tienen más posibilidades de sobrevivir, si en un entorno altamente tecnificado, altamente innovador y altamente competitivo o en otro más oportunista, cortoplacista y con márgenes más estrechos.

Hace algunos meses recomendé a un empresario amigo no hacer ningún cambio en su empresa. No era necesario, Una empresa familiar como la suya, con un grave problema de sucesión dentro de 8 años, no puede abordar un proceso de cambio que será intenso y continuado. Sus clientes estratégicos necesitarán, por su actividad y público objetivo, al menos un ciclo de 6 años para cambiar y en ese tiempo su facturación y sus márgenes se irán estrechando. “Adáptate, ejecuta una reducción de costes ordenada, aprovecha tu mercado, céntrate en tus clientes y planifica el cierre de tu sociedad en 6 años. Luego, te jubilas y a descansar”.

Por el contrario, un cargo público en un importante Ayuntamiento me comentó en el pasado mes de junio que “o cambiamos rápidamente, como país, como partido y como servidores públicos, o morimos. No podemos seguir haciendo las cosas como antes. Los ciudadanos están cambiando, la economía está cambiando y es nuestra obligación, más que en ninguna otra institución pública, favorecer este cambio, ayudar a los ciudadanos y a las empresas a avanzar. Para ello nos tenemos que replantear todo y no dar nada por supuesto nunca. Nos enfrentamos a un cambio tan profundo que o estás en la cresta de la ola o te hundes en el fondo del mar“.

Un saludo

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