Este año que viene es interesante estar atentos a los siguientes conflictos geoestratégicos:
Irán.
Atrapados en la revolución islámica, emparedados entre Irak y Afganistán, con el petróleo como botín de guerra, Irán ganará portadas en los próximos meses. La anunciada desestabilización del país, promovida desde los sectores más progresistas y, con toda seguridad, alentada y engrandecida por los servicios de inteligencia occidentales puede encontrar en el próximo año su climax. No creo que podamos permitirnos otro país “en guerra” en la zona, siendo cómo es un actor de primer orden, por localización, por historia y por, salvando las distancias, estabilidad institucional. El colapso iraní o es rápido o sus consecuencias incrementarán la tensión peligrosamente.
Brasil
Dice Lula que es el siglo de Brasil. Lo cierto es que su peso regional es indiscutible y su creciente influencia global es evidente. Brasil puede ser la potencia regional que necesita Sudamérica y Centroamérica para contrarrestar las maniobras del gigante del norte que, dicho sea de paso, le está costando la estabilidad política e institucional a Mexico. Brasil, con su peso demográfico, sus potenciales recursos naturales, ganará portadas en el 2010…
Colombia
El portaviones en Sudamérica que pretende ser el contrapeso a los populismo de Venezuela, Ecuador o Bolivia. Es evidente la política de confrontación de EEUU con Venezuela que les ha obligado a diseñar un centro de conflicto regional para sacar al Gorila Rojo de la política internacional y obligarle así a incrementar el gasto militar, a incrementar las contradicciones con la oposición y acelerar su desgaste político y personal. Las experiencias anteriores, con las políticas de acoso y aislamiento, han supuesto condenar a Cuba a una dictadura omnimoda y a la pobreza. ¿Una buena estrategia para recuperar la democracia o ganar tiempo?
África
Decir África es decir China y, por tanto, el escenario de conflicto económico entre la superpotencia asiática, los norteamericanos y los europeos melifluos. La creciente influencia de China en el continente olvidado es la respuesta a sus necesidades de materias primas, a cualquier precio y en cualquier lugar. África, como siempre, es el escenario de la guerra entre los dos bloques más poderosos de la escena internacional. Europa incrementará sus acciones en África, desde las ONGs hasta la presencia militar, con justificante moral, en las excolonias o en los mares repletos de corsarios. Los chinos, entretanto, ha aprovechando muy bien el tiempo y con su pragmatismo habitual han sobornado donde deben hacerlo y condicionado cuando las soluciones más zafias no son rentables.
Corea del Norte
Démosles un año más a los últimos comunistas asilvestrados. Que Corea del Norte es un zombie como estado es evidente pero ralentizar y controlar su descomposición es una prioridad absoluta. Armados con bombas nucleares y arrinconados internacionalmente, el colapso del régimen norcoreano puede terminar siendo o un fiasco bélico sin precedentes o una muerte dulce bajo el titular de “revuelta popular”.
No quiero dejar de lado otros temas que me interesan. La pérdida de poder de los EEUU, un nuevo año de crisis económica con sustos de primera magnitud en cartera, el debate sobre la moneda de referencia global, la crisis afganopakistaní, el montaraz Mohamed VI, los secuestros de barcos, cooperantes y turistas, los sustos del terrorismo global…
Ayer explicaba a unos contertulios conservadores que la crisis no es económica sino global, que estamos en un proceso revolucionario, que puede o no resolverse a corto plazo, que transformará el mundo tan profundamente como no podemos imaginar ahora. La división geográfica de los procesos productivos, la ralentización del crecimiento, el incremento de la pobreza, la polarización social, la globalización de la información…
El cambio es la respuesta adaptativa idónea. El proceso revolucionario nacido de la revolución francesa consumió casi la totalidad del siglo XIX en una batalla absurda y sangrienta con las fuerzas contrarrevolucionarias de las monarquías absolutistas, para, finalmente, imponerse de manera hegemónica. Valores y dogmas absolutos sucumbieron ante la testarudez de la historia.
Un tema muy interesante para charlar y aprender: La resistencia al cambio es común tanto en la derecha como en la izquierda política. Ambos modelos de valores se enfrentan a contradicciones brutales que amenazan su supervivencia y ambos modelos se empeñan en regresar a sus orígenes, en un ejercicio de defensa numantina. En mi modesta opinión, ambos están heridos de muerte… Bienvenidos el futuro.
Ya lo decían los “borgs” en StarTrek: ” la resistencia es inútil. Serán asimilados”.
Temas muy interesantes para ser observados pero muy dolorosos para vivirlos en el día a día.
Feliz y próspero 2010… o, por lo menos, soportable.