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Archivo de la categoría: geopolítica

Noam Chomsky: qué es la globalización.

vía Noam Chomsky: qué es la globalización – YouTube.

 

No debemos renunciar al lenguaje. Las palabras son ideas y modelos de pensamiento. Tampoco podemos renunciar a comprender qué sucede realmente y no sólo vivir en esos espacios donde nos sentimos cómodos, donde nada pone en duda nuestras certezas.

Este proceso de transformación global ¿es una nueva forma de “guerra”? En mi opinión es una batalla entre el viejo orden, el industrial, y un potencial nuevo orden emergente, el del conocimiento y el de los ciudadanos. Las consecuencias, si no emerge un contraponer global, serán devastadoras en los próximos años. No sólo el modelo económico es insostenible a medio plazo (como lo lleva siendo desde el final de la Guerra Fría y cuyas consecuencias estamos sufriendo ahora), el modelo social que empieza a perfilarse será una bomba que estallará fraccionando la sociedad.

Sin duda, tiempos de incertidumbre.

 
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Publicado por en 7 abril 2012 in geopolítica

 

De Star Trek, Friedman, usabilidad web y crowdsourcing

Inicio el lunes con un cambio de orientación. Debe ser que esta semana tengo las tardes ocupadas con entrevistas a futuros becarios o que terminada mi maqueta de Star Trek me ha quedado un hueco vacío en el alma, ese que ocupan los pequeños retos. Son sencillos, requieren concentración y nos permiten liberar el pensamiento para que las ideas recurrentes terminen por desvanecerse entre el pegamento, la pintura y las pegatinas diminutas.

Aquí un ejemplo de Voyager… Algún día os contaré por qué me gusta la serie.

Geopolítica y verdades relativas
Este George Friedman es como un Nostradamus pero de lo racional, objetivable y predecible. En el fondo, lógica y, sobre todo, pocos prejuicios a la hora de elaborar predicciones. Normalmente, nuestros miedos, deseos y prejuicios nos impiden ver lo que sucede con un poco más de claridad. Como me explicaron hace muchos años en un curso sobre creatividad, nuestras experiencias, positivas o no, son como piedras en el fondo de un estanque. Para salir desde el fondo arenoso de nuestro inconsciente, las nuevas ideas tiene que sortear todos los restos acumulados en el fondo. Un camino hacia la superficie que se convierte en un dédalo. Aquí dos links adicionales, uno la página de Stratfor, inteligencia geopolítica y otro a una pequeña entrevista con el autor.

Una de 2.0
Me prometí cambiar la orientación y centrarme más en cosas prácticas. Es sólo cuestión de rentabilidad. Con mis peroratas no subo de los 3 lectores diarios. Lo comprendo, no me leo ni yo. He encontrado dos links interesantes que, a su vez, nos conducen a otros enlaces, sobre valoración de usabilidad de páginas webs y sobre el Crowdsourcing. Aquí os dejo los links que seguro que serán de vuestro interés.

Buena semana a todos.

 
 

¿El baile de los idiotas?

Es así como me siento, en una especie de baile de imbéciles. La orquesta, oculta detrás de las bambalinas, va desgranando pieza tras pieza mientras en la pista de baile danzamos a su ritmo, sin detenernos a pensar, sin tiempo para entender.
La música tiene ritmos pegadizos y nadie puede resistirse. Suena y suena y nosotros bailamos y bailamos hasta caer desfallecidos y desaparecer. Pero siempre hay alguien que ocupa nuestro lugar. Algunos son innovadores y bailan claqué. Otros, más clásicos, siguen a pies juntillas una danza ritual.
Nadie deja de bailar, ni yo mismo. Pero en ocasiones me acerco al borde la pista. La música es menos ruidosa y me llegan sonidos sordos. Parece que fuera de la pista de baile hay algo más. El miedo me impide salir del circulo iluminado donde, día tras día, me dejo la suela de los zapatos en este baile trepidante que me impide pensar. Pero el miedo no detiene la duda. La duda es la gran pandemia que todo el mundo teme. La duda es la enfermedad silenciosa que todo lo corrompe. La duda es el virus letal que solo trae muerte y desolación. Pero, ¿Soy yo el que teme a la duda? ¿Qué me puede ocurrir? Prefiero no pensar y seguir bailando y bailando y bailando.

A veces, hay tanta gente bailando que apenas me puedo mover. Yo quiero el centro de la pista, mejor iluminado y con más espacio. Seguro que en el centro de la pista bailaré más cómodo, incluso podré descansar un rato y disfrutar solo de la música. Pero no llego nunca al centro. Cuando creo que me aproximo, o cambia el ritmo o un movimiento súbito de los bailarines me lleva de nuevo a mi lugar. Y yo sigo bailando y bailando y bailando.

La duda se ha hecho fuerte en ese espacio pequeño que media entre la irracionalidad y la culpa. Se enquista y crece despacio. No me matará. Seguiré bailando pero la irrealidad empieza a fluir entre las corcheas y los arpegios, entre los zapatos desgastados y el olor a triste humanidad. Y, como en una explosión de furia, me brotan preguntas sin respuesta que me hacen, en ocasiones, perder el ritmo. Mis compañeros de pista o me ignoran o me apartan pero aquellos con los que he compartido buena parte del repertorio de la orquesta oculta suelen tenderme los brazos para que me sume a su frenesí, para que siga bailando, para que no me detenga nunca.

Pero la duda construye preguntas con forma de tumor cancerígeno…

¿Qué provoca esta crisis? ¿Quien se ha beneficiado de ella? ¿Qué sucederá en los próximos años? ¿Dónde están los billones birlados alegremente en bancos y fondos de inversión? ¿Como es posible una sociedad en crecimiento permanente? ¿Realmente las empresas son una verdad incuestionable? ¿Poseer objetos da la felicidad? ¿Hacia qué sociedad encamino a mis hijos? ¿Por qué nuestros héroes son siempre personajes mediocres y simples? ¿Por qué tengo que aceptar líderes inoperantes, demagogos y huecos? ¿Quién escribe la historia?

Ayer, a mi hijo, mientras le explicaba por qué no será posible viajar a las estrellas, por qué los seres vivos tenemos fecha de caducidad y lo irrelevante y cruel que es creer en la magia le inoculé con el virus de la duda. “Duda siempre, duda de todos y de todo, hasta de ti mismo. Sólo se avanza cuando sometes a crítica las verdades más absolutas”.

Buena semana a todos y a seguir bailando.

 
 

2010: Los geoconflictos

Este año que viene es interesante estar atentos a los siguientes conflictos geoestratégicos:

Irán.
Atrapados en la revolución islámica, emparedados entre Irak y Afganistán, con el petróleo como botín de guerra, Irán ganará portadas en los próximos meses. La anunciada desestabilización del país, promovida desde los sectores más progresistas y, con toda seguridad, alentada y engrandecida por los servicios de inteligencia occidentales puede encontrar en el próximo año su climax. No creo que podamos permitirnos otro país “en guerra” en la zona, siendo cómo es un actor de primer orden, por localización, por historia y por, salvando las distancias, estabilidad institucional. El colapso iraní o es rápido o sus consecuencias incrementarán la tensión peligrosamente.

Brasil
Dice Lula que es el siglo de Brasil. Lo cierto es que su peso regional es indiscutible y su creciente influencia global es evidente. Brasil puede ser la potencia regional que necesita Sudamérica y Centroamérica para contrarrestar las maniobras del gigante del norte que, dicho sea de paso, le está costando la estabilidad política e institucional a Mexico. Brasil, con su peso demográfico, sus potenciales recursos naturales, ganará portadas en el 2010…

Colombia
El portaviones en Sudamérica que pretende ser el contrapeso a los populismo de Venezuela, Ecuador o Bolivia. Es evidente la política de confrontación de EEUU con Venezuela que les ha obligado a diseñar un centro de conflicto regional para sacar al Gorila Rojo de la política internacional y obligarle así a incrementar el gasto militar, a incrementar las contradicciones con la oposición y acelerar su desgaste político y personal. Las experiencias anteriores, con las políticas de acoso y aislamiento, han supuesto condenar a Cuba a una dictadura omnimoda y a la pobreza. ¿Una buena estrategia para recuperar la democracia o ganar tiempo?

África
Decir África es decir China y, por tanto, el escenario de conflicto económico entre la superpotencia asiática, los norteamericanos y los europeos melifluos. La creciente influencia de China en el continente olvidado es la respuesta a sus necesidades de materias primas, a cualquier precio y en cualquier lugar. África, como siempre, es el escenario de la guerra entre los dos bloques más poderosos de la escena internacional. Europa incrementará sus acciones en África, desde las ONGs hasta la presencia militar, con justificante moral, en las excolonias o en los mares repletos de corsarios. Los chinos, entretanto, ha aprovechando muy bien el tiempo y con su pragmatismo habitual han sobornado donde deben hacerlo y condicionado cuando las soluciones más zafias no son rentables.

Corea del Norte
Démosles un año más a los últimos comunistas asilvestrados. Que Corea del Norte es un zombie como estado es evidente pero ralentizar y controlar su descomposición es una prioridad absoluta. Armados con bombas nucleares y arrinconados internacionalmente, el colapso del régimen norcoreano puede terminar siendo o un fiasco bélico sin precedentes o una muerte dulce bajo el titular de “revuelta popular”.

No quiero dejar de lado otros temas que me interesan. La pérdida de poder de los EEUU, un nuevo año de crisis económica con sustos de primera magnitud en cartera, el debate sobre la moneda de referencia global, la crisis afganopakistaní, el montaraz Mohamed VI, los secuestros de barcos, cooperantes y turistas, los sustos del terrorismo global…

Ayer explicaba a unos contertulios conservadores que la crisis no es económica sino global, que estamos en un proceso revolucionario, que puede o no resolverse a corto plazo, que transformará el mundo tan profundamente como no podemos imaginar ahora. La división geográfica de los procesos productivos, la ralentización del crecimiento, el incremento de la pobreza, la polarización social, la globalización de la información…

El cambio es la respuesta adaptativa idónea. El proceso revolucionario nacido de la revolución francesa consumió casi la totalidad del siglo XIX en una batalla absurda y sangrienta con las fuerzas contrarrevolucionarias de las monarquías absolutistas, para, finalmente, imponerse de manera hegemónica. Valores y dogmas absolutos sucumbieron ante la testarudez de la historia.

Un tema muy interesante para charlar y aprender: La resistencia al cambio es común tanto en la derecha como en la izquierda política. Ambos modelos de valores se enfrentan a contradicciones brutales que amenazan su supervivencia y ambos modelos se empeñan en regresar a sus orígenes, en un ejercicio de defensa numantina. En mi modesta opinión, ambos están heridos de muerte… Bienvenidos el futuro.

Ya lo decían los “borgs” en StarTrek: ” la resistencia es inútil. Serán asimilados”.

Temas muy interesantes para ser observados pero muy dolorosos para vivirlos en el día a día.

Feliz y próspero 2010… o, por lo menos, soportable. ;)

 
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Publicado por en 29 diciembre 2009 in geopolítica

 
 
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