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Un blog abandonadito…

Hace no sé cuánto tiempo que no escribo ni una línea en el blog. Tiene una explicación pero no tiene disculpa.

 
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Publicado por en 14 mayo 2011 in Uncategorized

 

Sólo 4 preguntas en un lunes lluvioso

Mires donde mires, todos andamos despistados. La inmediatez de la información no hace más que meter ruido y todavía nos desorienta más de lo que estamos. Lo anecdótico toma forma de fundamental y no somos capaces de ver lo que sucede. No distinguimos síntoma de causa y eso sí que es preocupante.

¿Hacia dónde vas?
Me hago esta pregunta todos los días. ¿Qué camino debo seguir? ¿Es mío o he adoptado el modelo estándar? ¿Hago lo que quiero o lo que quieren que haga? ¿quieren? ¿quiénes? Sobrevivo como recaudador de fondos para una miriada de empresas. Cazo euros como antes cazaban mamuts pero, a diferencia de aquellos tiempos, hoy no cazo para mi propia supervivencia sino para la supervivencia de otros. De hecho, somos muchos los que ya hemos “muerto” y seguimos cazando, como puros zombies.

¿Puedo cambiar?
Otra de mis preguntas recurrentes. Y a veces me digo que sí y otras, la mayoría, que no, que no puedo cambiar, que no soy dueño de mi vida. He perdido mi bien más preciado, la libertad.

¿Quién soy?
Una combinación extravagante entre lo que hago, lo que pienso y, sobre todo, lo que no hago y lo que siento. Tengo claro que lo que no soy exclusivamente. No “soy exclusivamente” un trabajador, ni una “unidad mínima de recaudación”, ni un “acólito sin crítica”, ni “un fan”, ni un “crack”… Tengo tantas facetas como actividades realizo y soy, lo quiera o no lo quiera, la suma desordenada de todas ellas, de todos los personajes.
Saber quién es uno es una de esas aventuras que no tiene límite…Escúchate de vez en cuando.

¿Merece la pena?
En mi caso, siempre es NO la respuesta pero no soy representativo. ¿Merece la pena lo que obtienes por lo que pierdes? A veces, no somos conscientes del precio que pagamos por tener lo que tenemos. Y, a veces, si nos paramos a pensar, lo que tenemos o queremos tener aparece tan ilusorio, indefinido e irrelevante como un sueño…La felicidad no está en las cosas, ni en los demás…La felicidad depende sólo de nosotros mismos y está en nuestro interior.

Abrazos solidarios y buena semana a todos.

 
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Publicado por en 28 marzo 2011 in reflexión personal

 

Libia, átomos, orgasmo y budismo…

Libia
Impresionante la operación. Si no fuese por las reservas energéticas y por su ubicación geoestratégica, Libia ni siquiera aparecería en el mapa. En el juego de dominó mundial, Libia es una pieza llave, la que cierra con el seis doble y lleva al contrario a pasar y tomar otra del tablero.
Tres claves para Libia:

    - Sin “guerra fría”, sin contrapoder frente a la potencia hegemónica, los pequeños iluminados son carne de cañón.

    - ¿Es Libia el objetivo o lo es todo el Magreb y la franja subsahariana?

    - Vestidos con nuestra ropa sintética, armados de nuestros móviles, citándonos a través de Facebook, viajando en medio de transporte público o privado y tomándonos un café caliente antes de gritar “No a la guerra”… Irónico, ¿verdad? Sin el gas y el petróleo que produce Libia, o Argelia, o Arabia Saudí, o Venezuela…no podríamos comprar ropa tan barata, ni comunicarnos, ni disfrutar de la revolución 2.0, ni siquiera podríamos tomarnos un triste café. Las contradicciones en Occidente, si no fuese por lo dramático, son una broma de mal gusto.

Átomos
Dos de lo mismo. Claman al cielo unos y a la razón otros. ¿Es un problema de seguridad o una situación impredecible? ¿Son seguras o no las centrales nucleares? Todo lo humano es incompleto y efímero y no hay, en ningún caso, espacio para la perfección en las obras humanas. Al contrario, tendemos a sobrevalorarnos y creernos, haciendo un cocido, diseñando una central nuclear o calculando la materia universal, nuestras propias mentiras.

    - Todo sistema tiende al caos.

    - El tiempo es la clave. Un 90% de seguridad significa que de cada 100 ocasiones, 10 son inseguras. Dame tiempo y arruinaré cualquier sistema.

    - El problema no está en la generación de energía sino en el consumo de la energía. Si realmente quieres que cierren las centrales nucleares, que no existan las centrales térmicas…consume menos energía…Haz la prueba. ¿Cuánto energía necesitas para tu actividad diaria? Yo, mucha. Mi ordenador, mi teléfono, la calefacción, mi ropa, el tren, la luz, mis acuarios, el secador de pelo, mis salidas a cenar…

Orgasmo universal
Estoy seguro que es un problema filosófico. Hemos confundido el fin con el medio. La felicidad se implantó en nuestra vida como un concepto tabú. Nadie puede poner en entredicho que tenemos derecho a ser felices. Así lo determinaron los padres de la revolución burguesa y así hemos seguido, día tras día, con el mantra de la felicidad individual hasta agotar recursos y transformar la vida en una carrera absurda hacia ningún sitio. El gran logro del pensamiento revolucionario francés es traer al ahora lo que las religiones llevan más allá de la muerte. Como un claim, “Puedes ser feliz ahora. ¿pregúntame cómo?”

En el fondo, quisiéramos vivir en un orgasmo permanente, en una profunda convulsión muscular. En ese microinstante se puede reducir nuestra existencia a lo que es, nada entre nada. Nuestro cerebro más subterráneo nos entretiene con espejismos. Total, ser conscientes de lo que ocurre, recolectar y ordenar conocimiento no es más que un esfuerzo inútil…Lo mejor, un orgasmo permanente en nuestra vida. En el trabajo, en el ascensor, en el hipermercado, en el salón, en el cine…

Budismo
El Buda, aristócrata y hedonista, tras un par de sofocones y encontronazos con la realidad, concluyó sus cuatro nobles verdades:

    - La vida es sufrimiento.

    - El origen del sufrimiento está en el deseo.

    - El sufrimiento puede pararse, si se para la causa.

    - Y para eso, tienen los budistas un manual…El noble camino….

Si no viviese agobiado por el trabajo, por pagar la luz y por otras menudencias, éste sería mi camino…pero, cómo no, lo urgente me domina…Como le comenté al joven lama que intentó mostrarme el camino, “no estoy lo suficientemente evolucionado. Esperará a la siguiente reencarnación para dedicarme a ello”.
Míralo en la Wikipedia: http://bit.ly/r1o3R

 
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Publicado por en 21 marzo 2011 in reflexión personal

 

Soy un resistente al cambio ¿y tú?

En estos tiempos lo más habitual es hablar de transformación. No es para menos. Todos los negocios, modelos organizativos y escalas de valores están sometidos al cambio de “paradigma” y, cada uno según su capacidad y posición, es consciente que las reglas han cambiado; pero la pregunta no está en la necesidad sino en la resistencia al cambio.

Eso de que los humanos nos adaptamos fácilmente es una ensoñación platónica, la sombra ideal y distorisionada de una realidad sicológica más “cutre”. Los humanos somos tan resistentes a la adaptación que optamos, en la mayoría de las ocasiones, por modificar el medio antes que a nosotros mismos. Para modelos biológicos menos evolucionados (?) no hay espacio para la transformación consciente del entorno, sencillamente se adaptan al nuevo medio o escapan de él. Lo que para nosotros, otra de esas verdades relativas, es una fortaleza (modificar para adaptar el medio a nuestras necesidades) es, en términos evolutivos, una conducta que lleva inevitablemente a la extinción. Los sistemas biológicos tienen tal nivel de complejidad que resulta imposible, desde nuestro modelo intelectual, abarcar todos los vectores implicados. Esto, a riesgo de ser disruptivo, corresponde a un estadio superior de la inteligencia, el sistema emergente. El resto, digan lo que digan, sientas lo que sientas, es “un ideal platónico”.

Un ejemplo, esta situación en la que estamos inmersos. ¿Es una crisis financiera? ¿Es una crisis social? ¿Es un cambio de paradigma? ¿Es evolución o revolución? ¿Es casualidad o causalidad? Hay, sin duda, demasiadas coincidencias en el tiempo como para no ver que, bajo tanto dato y vector descontrolado, subyace una cierta lógica que es algo más que la suma de los distintos procesos. Lo que ahora sucede ni ha empezado hace cuatro años ni puede ser “controlado”. Hay una tendencia general que se impone sobre cada vector de cambio y, sin ánimo de crear más incertidumbre, no creo que, viviendo en lo urgente, seamos capaces de comprender al ámbito global del suceso y sus consecuencias. Actuamos y vivimos en porciones insignificantes de la realidad que nos impiden ver la globalidad.

En estos procesos “emergentes” podemos influir pero no alterar. Para un determinista como yo, nos tenemos que mover siempre en la franja de lo probable y no en la de lo posible. El resto, ilusionismo, idealismo, voluntarismo o simple ceguera con, siempre, consecuencias extraordinariamente negativas a medio y largo plazo. Pero, ¿cómo saber qué es qué cosa? ¿Posible o probable? Pregunta compleja porque el principio de incertidumbre de Heisenberg aplica con toda su fuerza trascendiendo de la física cuántica al mundo de lo real (cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimiento lineal y, por tanto, su velocidad)…

Aplico, en mi personal metodología de análisis, cuatro axionas:
- El volumen de información que podemos objetivizar y procesar tiene un límite.
- Las interacciones entre sistemas y subsistemas tienden al infinito.
- El observador siempre es un actor.
- Hay siempre un sistema de rango superior que no vemos y que, por tanto, no podemos contemplar en el análisis.

Y yo ¿qué hago?
Ejercemos, todos, una brutal resistencia al cambio. No estamos dispuestos a renunciar a nuestras certezas y, de hecho, analizamos lo que sucede desde nuestro prisma personal, desde nuestras coordenadas vitales, desde nuestro emocional cuadro de mando. Aún es más evidente cuando el cambio supone poner en tela de juicio los valores y modelos en los que hemos sido educados y en los que hemos vivido, experimentado y aprendido. Preservar nuestro entorno de certezas es, para nuestro cerebro más evolucionado, una de las prioridades.

Mi razonamiento es sencillo. “Mi” cultura, “mi” experiencia, “mi” aprendizaje, “mis” emociones determinan lo que puedo ver, analizar, comprender, asumir o priorizar. Mi “etólogo de cabecera”, Marvin Harris, me enseñó que lo que creemos no se parece casi en nada a lo que sucede. Y la teoría de los sistemas emergentes se suma, como una pieza de puzzle, de manera ideal a esta enseñanza. Hay un objetivo (entendido como tendencia) oculto en un sistema, o de “inteligencia no consciente”, de rango superior.

Dos ejemplos ilustrativos. Las prohibiciones, muy extendidas en Oriente Próximo, sobre el consumo de cerdo tienen su fundamento en la pura ecología (los cerdos compiten por nuestro rango de alimentos. Si crío cerdos en un entorno de recursos muy escasos, no tendré una nueva fuente adicional de alimentos, estoy reduciendo las fuentes originales). El infanticidio femenino (pido perdón por la crudeza de este ejemplo y, os lo juro, es algo que mi cerebro emocional tiene serias dificultades para asimilar sin repulsión) practicado en el lejano oriente (China o India) tiene su fundamento en un método “cruel pero eficiente” de control de la natalidad…Menos hembras, menos potencial reproductivo.

Y, como siempre, todo esto para qué. Pues simplemente para exponer mis 5 ideas personales (cada día más viejo y más egocéntrico) para reflexionar sobre el cambio, la innovación y la transformación.

1.- Pon en duda tus certezas…pero todas las certezas, no sólo las cómodas y evidentes.
2.- No te fijes objetivos a largo plazo precisos. Si lo mides, influyes, determinas y pierden la sincronía.
3.- Si vives en un entorno tan complejo que no puedes medir todas las variables, usa referencias analógicas, no métricas digitales.
4.- Acepta que el cambio es la suma de todos los cambios personales y de las limitaciones personales.
5.- Debes distinguir entre “tunear” lo que existe o, de verdad, crear un nuevo modelo.

Abrazos solidarios.

 
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Publicado por en 13 marzo 2011 in reflexión personal

 

MODELO DE ORGANIZACIÓN Y CUSTOMER EXPERIENCE

En este escenario de opiniones, reputación, social media, métricas y voz del cliente, las empresas están detrás de los acontecimientos. Salvo aquellas que están transformando el mercado, el resto somos, aquí sí, puros “followers”. Los líderes (Google, Apple, Facebook, Twitter,…) tienen una ventaja. Ellos nacieron escuchando a los clientes porque ellos son, sociológicamente, el perfil de cliente. No creen en las jerarquías, no creen en los procesos (son una consecuencia, no un origen), no creen en el marketing tradicional, no creen en los trajes de chaqueta ni en las corbatas…Primero fueron clientes y después fueron empresas.

El resto, puriticos followers, que dirían en México. Despistados, desconcertados, abrumados o, simplemente, incrédulos intentamos adecuar nuestros negocios a las nuevas reglas del mercado…Y en este mercado sólo hay dos reglas básicas:
- escuchar a los clientes y ofrecerles lo que nos piden.
- hablar a los clientes, para que, por dios, no se olviden de ti.

Este desconcierto no sólo es patrimonio de las empresas industriales, hasta las 2.0 viven zarandeadas por este huracán sociológico.

Qué podemos hacer?
Los que me conocen saben que huyo de los gurús como de los trajes y de lo formal. No me gustan, por principios, las organizaciones formales, ya sean escuelas de negocios, consultoras de postín o thinktank. El caos me seduce por su belleza, como me seduce mezclar dulce y salado o la música dodecafónica…No quiero emular a tanto sabio, disruptivo o o no, pero tengo algunas ideas que quiero compartir con vosotros.

1.- Decidir rápido, actuar ya.
2.- Las empresas hacia fuera, dadas la vuelta como un calcetín.
3.- ¿Alguien puede distinguir marketing, ventas y atención al cliente en este nuevo modelo?
4.- Las empresas, como el mercado, son personas. Ni clientes, ni prospectos, ni empleados, ni socios… Personas que hablan, sienten, necesitan, esperan, piden o recomiendan. No hay un dentro y un fuera en las empresas, todo es lo mismo.
5.- Las jerarquías, los galones, los títulos son puro formalismo que sólo se sustentaban en un acuerdo tácito entre “el de arriba” y “el de abajo”. Y “los de abajo” han roto el acuerdo. La sociedad, las organizaciones y, cómo no, las empresas tienen que ser horizontales si quieren sobrevivir.
6.- El bien más preciado ahora es el talento, la innovación y la disrupción. El orden, el sistema estable, lo predecible forma parte del universo de las ensoñaciones. No se alimenta la creación con formularios y procesos. A la innovación, al talento y a la creatividad se les alimenta con libertad…
7.- Si no dejas que los ciudadanos, que los clientes entren en tu empresa…te quedarás sin empresa.
8.- Como directivo, tu función es crear ecosistemas donde crezca el talento, se distribuya el conocimiento y se compartan las experiencias. Sin más. Eres un proveedor, un facilitar, un constructor de universos. Seduce a tus empleados como seduces a tus clientes. Ni les engañes ni les mientas…
9.- Acepta el cambio y adáptate. La resistencia es inútil. Podrás esconder los problemas bajo la alfombra, eliminar de la ecuación a los personajes incómodos o quedarte rodeado de tus fieles…Es una fuga hacia adelante. Suma, suma y suma…no restes nunca.
10.- Y si no encajas, si no lo ves, si no lo comprendes, si no lo vives o no lo sientes…Deja que otros ocupen tu lugar…

 
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Publicado por en 9 marzo 2011 in Uncategorized

 

Y viene el segundo tsunami económico…

Y viene el segundo tsunami económico…

Entre la crisis del norte de África, el encarecimiento del petróleo y la inflación se completa el nuevo tsunami económico. Bandera roja, ni te pongas el bañador.

Termine como termine la crisis norteafricana, a los europeos se nos viene el mundo encima.

Si el asunto se desmadra, podemos encontrarnos con un frente bélico de primera magnitud a unos cientos de kilómetros de nuestras fronteras. Así, a bote pronto, puedes visualizar a los refugiados amontonándose a las puertas de Ceuta y Melilla o lanzándose en pateras hacia la “pax” europea. Una crisis humanitaria sin precedentes.

Pero si el asunto sale “más o menos bien” nos encontraremos con países listos para recibir la deslocalización ordenada de las últimas fábricas de la vieja Europa, del turismo de playa, de un nuevo boom inmobiliario…Un norte de África “ordenado y predecible” nos llevaría, de manera necesaria, a más pérdida de empleo y, en nuestro caso, a recibir tres ataques económicos bajo nuestra línea de flotación: agricultura, turismo e industria. A veces, la bondad tiene efectos perversos…pero es cosa de sabida, “dame una palanca y no haré absolutamente nada”.

Pero, no pasa nada. Sorteemos África y demos la bienvenida a la inflación.

Para los países menos dañados por la crisis el repunte de la inflación es un problema en términos de empleo y competitividad, de primer orden. Para nosotros, tierra de desempleo, economía no productiva y deslocalización histórica, la inflación nos empujará más hacia abajo en la crisis. Una subida de precios haría mucho daño a las economías familiares pero un repunte de los tipos es la última pala de tierra para enterrar a nuestro sistema financiero y a la mina sepultada del ladrillo.

La subida de tipos puede suponer la puntilla definitiva a este país. No sólo implica una espiral hacia abajo en competitividad (este país sólo puede operar en términos de precios y costes para competir. El resto, lo del I+D+I y los emprendedores es pura palabrería hueca), supondrá el colapso del mercado inmobiliario y el “big cruch” del sistema financiero.

¿Os imagináis una subida del precio del dinero de un 2% o un Euribor en el 4%?

Encontrar un crédito hipotecario no provisionado o una familia con las finanzas ordenadas será tan difícil como encontrar un eficiencia en la gestión pública…

Pero, no pasa nada. Sorteemos la inflación y la crisis africana y demos la bienvenida a la subida del petróleo o a un corte en el suministro de gas.

¡Ja! Una novela de ciencia ficción…Nuestro modelo energético puede que tenga unos ciertos aires de sostenibilidad y buenismo (pura cosmética irrelevante) con eso de las energías renovables pero sin gas ni crudo nos vamos a comer los unos a los otros.

La ausencia, irresponsablemente planificada, de una política energética pragmática, rentable y realista, nos puede empujar aun más abajo en el bechmark de países en tiempo real. Seremos uno de los primeros en pasar, sin solución de continuidad, de la Edad Media a la Revolución Agrícola. Seremos ejemplo mundial de involución programada.

Como en nuestro lamentable sistema educativo, nos hemos fumado la revolución burguesa, la industrial, la postindustrial y la del conocimiento con un justificante de enfermedad y un “debe mejorar”.

Pero, no pasa nada. Para la España irreal, esa que vive en el acuario de lo imaginario y descontextualizado, el nuevo tsunami será un nuevo mantra que ocupará sus horas de baja productividad y nos perderemos en discusiones irracionales sin futuro ni horizonte. Se llenará nuestra vida de más pobreza, de más desempleo y de más mediocridad institucional…

Desde luego no son tiempos que alimenten la inteligencia o que nos lleven hacia adelante en el futuro. Nuestra cultura de país, a la que nos aferramos como gato panza arriba desde hace 500 años, encontrará de nuevo ese escenario histórico y económico que ha alimentado la mediocridad, la simpleza y el subdesarrollo social en el que navegamos con comodidad…

Para los que viven en el pasado, una verdadera bendición. Sin contradicciones, sin transformaciones… Regresemos a los clásicos.

Yo, por lo pronto, ante este nuevo tsunami me estoy planteando hacer las maletas y largarme a tierras más altas, mejor estructuradas o, al menos, con alguna pradera más o menos verde donde malvivir los próximos 15 años.

Abrazos solidarios.
N.B. No soy pesimista, aunque pueda parecerlo. Ser realista no conlleva ninguna valoración emocional. La mejor manera de saber qué va a ocurrir es ver qué ha ocurrido o qué ocurre. Nuestro país es como es, sin más. Los últimos 10 años de historia son un excelente espejo donde mirarnos… No es prospectiva, es puro recuerdo.

 
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Publicado por en 4 marzo 2011 in Uncategorized

 

Soñé que estaba en paro…¿Pesadilla? No, el “big crunch”

Ahí estaba mi jefe, con el semblante un poco sombrío pero intentando hacer natural y profesional una decisión terrible. Y ahí estaba yo, en el sueño, intentando mantener la calma y dominando un ataque de pánico a base de objetividad profesional. Unas cuentas en una hoja de papel y un “muchas gracias, buena suerte y seguro que no tendrás problemas para encontrar trabajo” rubricaban el momento. En el sueño eran las 20:00, con la luz de cementerio que rodea esas horas y la gente andando como zombies por calles ásperas y barridas por el viento.

Cosas de los sueños…Pienso en las oportunidades laborales que me quedan y ¡zas! salto a otro escenario. Un viejo amigo me da las gracias y me entrega el finiquito. “Hay que tomar decisiones y cancelamos tu contrato”. De repente el atardecer se hace noche cerrada, circulo ensimismado por la carretera de Extremadura, con los pensamientos alocados y las imágenes de mis hijos, mis gatos, mis peces y la mía misma pasando por mi cabeza con un montaje de Power Point: transición de fundido, al hacer click.

Me he despertado a las 04:36 am. Es lunes y miro por la ventana. La ciudad es una salamandra de fuego muerta, un ave fénix caída sobre un paisaje mesetario yermo y reseco. Pienso que vivimos en situaciones de alto riesgo y que una delgada línea roja separa la normalidad aparente del caos y la angustia. No he sentido pánico, estaba un paso más allá. El pánico ya estaba instaurado en mi existencia como un parásito ubicuo y traicionero. Repentinamente todo colapsa. No hay esperanza. Nada existe realmente, todo es una pesadilla.

Y pienso en todos aquellos que no tienen trabajo, que no pueden mantener a su familia, que ven como pasan los días, uno tras otro, sin saber siquiera por dónde empezar.

El mundo se colapsa como el “big crunch”. Todo colapsa sobre sí mismo hasta ser un punto infinitamente pequeño, hasta quedarnos completamente solos.

Sin dinero no hay autoestima, ni billete de Metro, ni Internet, ni zapatos nuevos…Sin trabajo no hay esperanza y sólo queda resistir como un “numantino” a que las huestes romanas del desahucio y el embargo terminen por devorar lo poco que queda de uno mismo, de una vida.
Y, como ya pensé en la crisis del 92, pienso cómo es posible que una sociedad pueda vivir de espaldas a sus conciudadanos, a sus angustias silenciosas, a tanto dolor y miedo y soledad…

Hace tiempo que me olvidé de los culpables de la crisis para que mi mente se ocupe de los damnificados, de los heridos, muertos, emocionalmente lisiados en esta guerra de baja de intensidad. Hace tiempo que no pienso en aquellos que deberían ofrecer soluciones, que tienen la obligación social, moral y política de defender a los suyos… Hace tiempo que soy consciente que la única regla que impera en este valle de facturas, consumo y deudas es el “sálvese el que pueda”. El resto, simple decoración naïf, un ejercicio de nada para nadie.

Cada mañana, mientras tomo el tren con destino a mi trabajo, me siento solidario con aquellos que, a esa misma hora, se sientan frente a una taza de café y no saben por dónde empezar a recomponer su vida…

Un abrazo solidario. Buena semana a todos!!!!

 
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Publicado por en 28 febrero 2011 in reflexión personal

 

Guía breve para hacer una revolución 2.0

Cambiar no es fácil. Te digan lo que te digan, no les creas. El cambio es, en esencia, antagónico con nuestro modelo biológico. La tendencia natural a engordar y sentarnos es, irónicamente, una muestra de nuestra naturaleza. He visto impulsores de cambio arrastrados por las visiones, a innovadores actuando como reaccionarios, a mediocres gestores encumbrados a las cimas del Himalaya y a “disruptores” profesionales atemorizados por lo que no entienden ni ven…

He aquí, desde la modestia y el error asegurado, unas ideas para reflexionar:
1.- Las revoluciones son colectivas. Digan lo que digan los manuales revolucionarios clásicos, las revoluciones 2.0 son colectivas, sincronizadas y un poco “alocadas”.
2.- No se puede estructurar un proceso de cambio. Las fronteras son cárceles cuando el futuro cambia.
3.- Sumar, sumar y sumar, sin miedo. Cuánto más cerebro, más talento y más experiencia más rápido es el cambio pero, también, más incierto es el presente.
4.- Las revoluciones ya no son “divas” desplegando voz y tono en un “aria” wagneriana. Las revoluciones son óperas italianas, corales, un tanto bufas pero muy “inspiradoras”.
5.- Si en el modelo del XIX lo importante eran las masas, hoy lo importante son las personas. Las revoluciones empiezan siendo revoluciones individuales… ¿Te has revolucionado de verdad o sólo es una pose?
6.- Relojes sincronizados, por favor. Tan importante es estar alineados (que no alienados) como estar sincronizados. ¡Cuántas revoluciones han fracasado simplemente por no haber dejado claro la hora en la que hemos quedado para tomar el Palacio de Invierno!
7.- Una revolución colectiva no significa una revolución sin roles… El verdadero revolucionario sabe que la anarquía asamblearia es un patio de vecindad. Muchas voces, muchos gritos y la comida quemada en el brasero.
8.- Hay que pegarse al terreno. Las revoluciones tienen esa doble vertiente mítica. Otear desde las alturas, como las águilas, para cazar el futuro y, al tiempo, hocicar en el barro, para limpiar las impurezas, como los cerdos en las cochiqueras. No hay visión sin barro entre las uñas.
9.- Un revolucionario solitario sólo provoca reacción. Asusta a las masas e ilumina a los ilusos. Una revolución de ilusos es como un laxante, terminas irritado, dolorido y con el estómago vacío.
10.- Tres emociones fundamentales “sine qua non”: lealtad real, visible y explícita..¿saben los demás que eres leal?. Entrega, porque seguramente termines devorado por los tuyos…Prepárate a ser comido. Valentía que no es más que estar muerto de miedo pero siempre dispuesto a superarlo.
Abrazos solidarios.

 
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Publicado por en 25 febrero 2011 in reflexión personal

 

Cambiar cambiando…Nunca te detengas, siempre en marcha.

Me interesan los cambios. Vivimos siempre en cambio. No hay lugar para el descanso, es la norma universal. “Si estas inmóvil, estás muerto”. Más allá de la crisis, el cambio es algo permanente, visible en todos los ámbitos de nuestra vida y es la herramienta (la palanca, que diría mi amigo Isidoro) que asegura la supervivencia a largo plazo.

Creo que hay tres claves en cualquier proceso de cambio:

Velocidad equilibrada.
O lo que es lo mismo, freno y acelerador. Hace falta impulso para avanzar pero también freno para reflexionar. Digamos que, como todo, es cuestión de equilibrio pero siempre el vector resultante tiene que ser positivo, nos debe permitir avanzar.

Una visión mantenida en el tiempo.
Cuando no es posible definir un punto de destino, construyamos un horizonte, una dirección. La clave es saber hacia dónde nos encaminamos pero no es necesario marcar con total exactitud el puerto de destino cuando vientos y corrientes cambian día a día…Sencillamente, ajustemos el rumbo conforme naveguemos pero no perdamos de vista el horizonte.

Sumar visiones en lugar de limitar visiones.
Desde el puesto del vigía se puede ver lo que se puede ver. Un individuo gestiona un volumen de información limitado. Es importante escuchar, dialogar y compartir distintas visiones. El océano nos rodea.

5 ideas para cambiar cambiando.

1.- Pocas reglas de juego, pero muy claras.

2.- Alinear a la organización hacia el horizonte.

3.- Elimina los frenos.

4.- Alimenta el sistema con energía (conocimiento, talento, procesos,…).

5.- Mejor muchos pequeños motores que una gran central nuclear.

 
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Publicado por en 16 febrero 2011 in reflexión personal

 

Desde hace meses, sueño con muertos.

Y he buscado las interpretaciones freudianas sobre el tema para calmar la ansiedad que me producen estas pesadillas. No me gusta Freud ni las interpretaciones metafísicas de los sueños. Soy tan pragmático y frugal que no pierdo tiempo en disquisiciones sobre el mundo de lo no denso, como dirían los viejos cabalistas. Ni ellos son relevantes para mi, ni yo para ellos. Pero soñar con muertos me lleva a reflexionar sobre qué está pasando en la trastienda de mi cerebro. ¿Realmente estoy sintiendo tanta angustia como para representarla con la peor de las experiencias humanas? Sin duda, sí. Para qué negarlo, estos tiempos los estoy viviendo como un examen personal. Y no soy el único. Otros tienen más suerte, o se alimentan de certezas o toman placebos que les permiten sobrellevar tanto desasosiego y estrés con más dignidad y menos dramatismo.

Me visitan muertos en los sueños. Me ha visitado mi abuelo Enrique, fallecido hace más de 30 años. El hombre no dice nada, sólo está a mi lado y sonríe. Lo sé, abuelo. La vida es un tránsito de la nada a la nada, y en el medio un poco más de nada…¿Merece la pena tanto esfuerzo y dolor? Mi abuelo Enrique, mi viejo y extravagante abuelo, me deja esa sensación de no estar sólo, de ese amor distante pero incondicional. También he tenido la visita de Kenia, mi gatita sin rabo. Ella me recuerda que el tiempo pasa y que aquello que no hacemos o que hacemos se queda grabado en la estela del tiempo, que no puede ser borrado ni revivido. La echo de menos.

Todo esto, emociones desbordadas y sin forma, me oprimen el alma, si es que tengo o aún sobrevive, y me recuerdan que hace mucho tiempo he olvidado lo que soy y he terminado relegado a lo que hago. Hasta he modelizado esta amnesia personal, “somos lo que hacemos, no lo que decimos”.

He abierto este nuevo 15 de febrero con un cúmulo de sensaciones inconexas y con muchas preguntas sin contestar.
Si elimino lo “higiénico”, el trabajo, las facturas…¿qué soy yo?
Mi mundo personal se ha reducido a una singularidad diminuta…¿Qué queda de mis sueños y mis deseos personales?
Tanta presión, tanto deber, tanta sensación de angustia…¿A dónde me lleva?

Y aquí estoy, este día 15 de febrero con el despacho lleno de fantasmas, de muertos vivientes que deambulan por la habitación sin destino, recordándome que o ya soy como ellos o pronto terminaré como un muerto en vida, una sombra de mi mismo…

Sin embargo, no quiero terminar “emocionalmente” en honor a mi amigo Isidoro…Hay ocasiones en la vida en que uno puede no saber dónde está, no saber hacia dónde se encamina, no saber o no encontrar un ecosistema donde sentirse útil…pero uno siempre sigue siendo uno. Basta, de cuando en cuando, que los muertos nos recuerden que la vida es una luz en la oscuridad, un fulgor de conciencia en un espacio yermo y que es del género estúpido olvidarlo.

Abrazos solidarios.

 
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Publicado por en 15 febrero 2011 in reflexión personal

 
 
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